El Día de la Madre puede ser cualquier día

Se acerca el Día de la Madre, una de esas fechas especiales en las que madres e hijas celebramos ese vínculo maravilloso entre nosotras.

Pero este año no lo vamos a celebrar igual, ya que, debido al confinamiento, vamos a ser muchas las que no vamos a poder pasar ese día con nuestras madres (o con nuestras hijas). Y, aunque no podamos estar con ellas, abrazarlas ni intercambiar regalos, seguro las tendremos muy presentes. Porque el amor de una madre es el combustible que hace que un ser humano logre lo imposible, y eso es algo que hay que recordar todos los días del año.

Día de la madre: una celebración con un origen ancestral

El día de la madre, como tal, es una reminiscencia de las fiestas en honor a Rhea, la madre de los Dioses Olímpicos, venerada por griegos y romanos, cuyas características se atribuyeron a la Vírgen María tras la llegada del cristianismo. No obstante, la veneración ante las madres, dadoras de vida, y la celebración del amor desinteresado entre madres e hijas es mucho más antiguo. De hecho, las culturas humanas más antiguas identificaban a la Diosa Madre o la Madre Tierra, como el origen del mundo. La relación entre la madre y sus hijos se convirtió en metáfora del paso del tiempo y de los ciclos de muerte y resurrección de la naturaleza.

En la mitología griega, esa metáfora está personificada en las figuras de Deméter y su hija Perséfone, raptada y arrastrada al inframundo por Hades. Aunque Zeus interviene y devuelve a Perséfone a su madre, Hades la hechiza para que cada año tenga que pasar algunos meses con él. Durante esos meses, Deméter está triste, y la naturaleza también. Y, aunque se trata, obviamente, de una manera sencilla de explicar el cambio entre estaciones, también es una de las imágenes de amor puro entre madres e hijas que nos ha legado la mitología.

¿Por qué el Día de la Madre es el Primer Domingo de Mayo?

A lo largo de la historia, la mayoría de celebraciones de la maternidad se han realizado en Primavera. Es lógico, ya que se trata de una época de renacimiento de la naturaleza, y por eso la mayoría de países han ubicado su Día de la Madre en esos meses. En España es el primer domingo de Mayo, aunque evidentemente cada día del año puede ser una buena ocasión para honrar a nuestras madres.

Y, ¿por qué en Mayo? Pues porque seguimos la tradición americana, que empezó tras la Guerra de Secesión. En aquélla época dos mujeres, la poeta y activista Julia Ward Howe y la activista Ann Jarvis, empezaron a movilizar a los madres de los caídos. Las mujeres, que hasta entonces se habían mantenido al margen de la política, empezaron a movilizarse en masa.

This is Anna Jarvis, mother of Miss Anna M. Jarvis who campaigned to have the second Sunday in May set aside each year as a day of honor to the mother’s of the nation. Mother’s Day Founder Anna M. Jarvis.

Al morir Ann Jarvis, su hija Anna comenzó una campaña para convertir el aniversario de su muerte en una fiesta nacional en honor a todas las madres, cosa que ocurrió en 1914. Ese año , el presidente Woodrow Wilson instituyó oficialmente el Día de la Madre.

El día de la Madre en los tiempos del Coronavirus

Y, ¿cómo vamos a celebrar este año el Día de la Madre? El estado de alarma se ha alargado hasta el 10 de mayo y sólo las madres con hijos pequeños van a poder estar con ellos.

Otras más mayores tendrán que conformarse con que les soltemos esas frases típicas que las madres reservamos para las conversaciones telefónicas. «¿Ya comes bien?», «Abrígate» y (seguro que todos los que seáis de antes de las tarifas planas estaréis de acuerdo) «cuelga, cuelga, que esto te va a costar un dineral».

Para todas ellas (y sus madres) tenemos algunas propuestas. Porque la vida no se detiene, y tenemos que aprovecharla juntas.

Cocinar con mamá (aunque no nos salga como a ella)

Cocinemos juntas

Una de las actividades con la que más asociamos el papel de madre, es la cocina. No porque sea cosa de mujeres, ¡no somos tan carcas!, sino porque lo que cocinan nuestras madres es lo que a nosotras nos gusta comer: el sabor que le ponemos a nuestras vidas lo han cocinado ellas, a fuego lento. Y por eso, cocinar con ellas es algo tan bonito.

Además, es algo que podemos hacer juntas aunque estemos separadas. ¿Por qué no aprovechar el tiempo del que disponemos para practicar aquella receta que ha pasado de madres a hijas durante generaciones o explicándole a mamá como se prepara alguno de esos platos modernos que ella no sabe pronunciar?

Y si tenéis hijas pequeñas, enseñadles a preparar cosas que les gusten. Un pastel, un flan, un plato de macarrones… hay miles de recetas disponibles. ¿Sabías que en las primeras semanas de confinamiento se agotó la harina en muchos supermercados? ¿A que esperas para unirte con tu hija a esas miles de madres que se están convirtiendo en panaderas y reposteras?

Aprovechad para aprender unas de otras

Aprendamos unas de otras

Hace unos años, en la televisión autonómica catalana, anunciaron unos cursos para mayores con una conversación entre padre e hijo. El hijo preguntaba por la madre y ésta no se podía poner porque estaba chateando con una amiga, y el hijo exclamaba, sorprendido: «¡Ah!, ¿pero mamá chatea?

Y es que, aunque vivamos en la era digital, muchas personas mayores no saben usar las nuevas tecnologías, y muchas jóvenes no saben hacer cosas que eran habituales hace unas décadas. Muchas veces no es tanto falta de ganas, sino de tiempo para aprenderlas. Pero ahora sí disponemos de tiempo, y podemos dedicar una parte de él aprendiendo unas de otras. Quizás es hora de que madres y abuelas realicen videollamadas y de que hijas y nietas tejan bufandas. Porque no hay nada más bonito que compartir lo que una sabe hacer.

Además, podéis aprovechar la tecnología para sentiros juntas incluso si estáis separadas. Ver la misma película, cada una en su televisión, y comentarla por whatsapp, por ejemplo, o jugar una partida online a un videojuego con esa hija que está de Erasmus en el extranjero, puede ser una manera entretenida y sencilla de conectar a pesar de la distancia.

Y cuando todo esto pase…

El Día de la Madre, todo el año

Cuando el confinamiento termine, celebrad el reencuentro de una manera especial: ¿qué tal un pequeño viaje con mamá, o una comida en familia? Aunque hayáis hablado mucho, seguro que tenéis mucho que contaros y, quizás, podáis celebrar un Día de la Madre veraniego, u otoñal. A fin de cuentas, una madre es madre todo el año, ¿verdad?, el calendario os da 365 oportunidades de estar juntas y disfrutar.

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