¿Quién es Rosie la remachadora y por qué su imagen se ha convertido en un icono feminista?

Es una de nuestras imágenes favoritas, la que preside nuestra colección «Alma y coraje». Hemos visto a políticas de todo el mundo utilizarla en sus campañas electorales y hasta a Beyoncé caracterizarse como ella. Y es que esa mujer con pañuelo de lunares en la cabeza y camisa vaquera remangada es el icono feminista por excelencia: Rosie la remachadora. Pero ¿quién fue en realidad Rosie y por qué ha llegado hasta hoy convertida en un símbolo de lucha por la igualdad?

Tarjeta Animosa de Rosie la remachadora

Rosie la remachadora: ¿icono o mujer real?

La imagen de Rosie la remachadora que ha llegado hasta nuestra época es un icono. Una imagen basada en una canción basada en una mujer real que representaba a muchas mujeres reales que marcaron un momento histórico en el movimiento feminista. Qué lío, ¿no? Vamos por partes.

Taza de Animosa de Rosie la remachadora

La importancia de la Segunda Guerra Mundial en la incorporación de la mujer al mercado laboral

Más o menos todos los historiadores coinciden en que la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) marcó un hito histórico en la incorporación de las mujeres al mercado laboral. Con los hombres en el frente y una acuciante necesidad de mano de obra en las fábricas, fueron muchas mujeres las que abandonaron las tareas del hogar y se incorporaron al mercado laboral fuera de casa.

Agenda Animosa de Rosie la remachadora

Bueno… no abandonaron el trabajo doméstico y de cuidados, claro. Lo compatibilizaron. Nos suena esto, ¿verdad?

El caso es que los propios gobiernos fueron los que fomentaron esa incorporación de las mujeres a puestos de trabajo anteriormente destinados a hombres. Y funcionó. En Estados Unidos, por ejemplo, se pasó de un 27% de mujeres empleadas por cuenta ajena al 37% en los años de participación del país en la guerra (1941-1945). Y Rosie the Riveter (Rosie la remachadora) fue una de las herramientas propagandísticas que se usaron para fomentar el trabajo femenino fuera de casa.

Una canción: el origen de todo

Rosie es hoy, para nosotros, una imagen fundamentalmente visual. Pero todo empezó con una canción. Compuesta por Redd Evans y John Jacob Loeb, Rosie the Riveter fue una canción interpretada por varios artistas durante los años de la guerra. Musicalmente, como suele ocurrir con las canciones patrióticas compuestas durante los conflictos bélicos, no tendría por qué pasar a la historia.

Pero su letra habló por primera vez de Rosie. De una mujer fuerte, valiente, que, con los hombres a muchos kilómetros de casa, se había dispuesto a trabajar en las fábricas de armamento. La intención del tema, por descontado, era animar a la incorporación de las mujeres al mercado laboral. Acababa de nacer una leyenda.

Las mil caras de Rosie

Fue en mayo de 1943 cuando Rosie dio el salto del mundo musical al de la pintura, de la mano, nada más y nada menos, que de Norman Rockwell, uno de los pintores estadounidenses más célebres del siglo XX. Su pintura de una mujer fuerte, vestida con mono de trabajo, con una remachadora entre las piernas y el Mein Kampf de Hitler bajo sus botas, fue portada del Saturday Evening Post. Se popularizó tanto que su imagen se convirtió en el icono del trabajo femenino durante la guerra.

Imagen de Rosie la remachadora pintada por Norman Rockwell
La versión de Norman Rockwell de Rosie la remachadora

Pero no es esta la Rosie que conocemos, ¿no? Efectivamente, es otra imagen la que ha pasado a la historia. La que Hillary Clinton usó en su campaña electoral; o Beyoncé en su cuenta de Instagram. La que inspira nuestra «Alma y coraje». Esa otra imagen de Rosie partió de una iniciativa privada de la empresa Westinghouse Electric. Pretendían con ella estimular a las trabajadoras de sus propias fábricas y encargaron el cartel a J. Howard Miller. La leyenda empezaba a crecer.

La imagen de Rosie la remachadora que ha pasado a la historia

Rose Will Monroe: una mujer real

Pero recapitulemos. Decíamos que había una base real en Rosie. Y casi todas las fuentes coinciden en señalar a Rose Will Monroe. Nacida en Kentucky en 1920, vivía en Michigan durante la Segunda Guerra Mundial y trabajó en una fábrica de aviones de guerra. Fue elegida para protagonizar un spot promocional sobre la importancia de las aportaciones domésticas a la guerra. La canción Rosie the Riveter ya existía y Rose Will Monroe parecía encajar con la descripción de esa mujer fuerte que trabajaba en una fábrica. La leyenda adquiría una cara real.

Rose Will Monroe, la mujer real en la que se inspira Rosie la remachadora

Lo curioso es que Rose, la mujer real, fue todo un ejemplo de empoderamiento en una época difícil. No regresó al trabajo doméstico en exclusiva, como ocurrió con muchas de sus coetáneas, sino que siguió trabajando fuera de casa. Condujo un taxi. Dirigió una tienda de productos cosméticos. Se convirtió en propietaria de su propia empresa de construcción. Y obtuvo la licencia de piloto. Nada menos. Fue precisamente pilotando cuando sufrió un accidente que le costó la pérdida de un riñón y la vista de un ojo. Como consecuencia de esas lesiones, falleció en 1997.

El renacimiento (y las polémicas) de Rosie la remachadora

La imagen de Rosie nunca desapareció del todo del imaginario colectivo, pero su gran renacimiento vino de la mano de los movimientos feministas a partir de los años ochenta. Y con su popularización y su conversión en icono de un feminismo muy diferente de la intención inicial con que se creó el póster, llegaron las polémicas.

Se ha criticado el icono de Rosie por sus referencias belicistas. También por glorificar un trabajo femenino que era remunerado en aproximadamente un 50% menos que el masculino. Otras voces critican que la imagen deja fuera feminismos diferentes del de las mujeres blancas. E incluso que la imagen que ha pasado la historia es la de una Rosie más sensual que las otras.

Imagen de Beyoncé caracterizada como Rosie la remachadora
(Imagen: Facebook de Beyoncé, @beyonce)

No hay icono histórico exento de polémicas. Pero lo bueno de los iconos es que, al contrario que a las personas reales, somos nosotros, como sociedad, los que los dotamos de un significado. Rosie la remachadora nació como un símbolo en tiempos de guerra. Han pasado casi ochenta años y, obviamente, su significado ha cambiado. Y ver a mujeres tan diferentes como Beyoncé, P!nk o Hillary Clinton utilizar su imagen la dota de tantos matices que no nos resultará extraño encontrar el que mejor nos representa. Porque, al fin y al cabo, su mensaje original sigue vigente: «Podemos hacerlo». Podemos empoderarnos, apoyarnos y luchar.

Libretas Animosa de Rosie la remachadora

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